Para Luis Alberto Warat el derecho, la pedagogía y la política eran prácticas vivas que debían ser profundamente humanizadas a través del afecto, la deconstrucción del sentido común instituido, la entrega al deseo y la recuperación de la palabra de los invisibilizados. El Espacio de Estudios Interdisciplinarios sobre Asuntos Públicos (ESEIAP), lejos de limitarse a una mera observación técnica de la gestión estatal en sus diversos niveles, procura encarnar en su propia praxis y arquitectura institucional acciones que dialogan estrechamente con las banderas de la filosofía jurídica, pedagógica y ética de Warat. A través de sus iniciativas fundamentales, el espacio no solo difunde su legado, sino que intenta traducir su pensamiento en actos concretos.
Esta búsqueda se manifiesta en primer lugar en la democratización del saber. Warat cuestionaba duramente el lenguaje críptico y el monopolio del conocimiento ejercido por las corporaciones jurídicas, académicas e institucionales, que suelen utilizar la técnica como una barrera para alejar el saber de la ciudadanía. Al crear en su sitio web un repositorio digital abierto y gratuito con textos del autor y de investigadores que analizan su obra, ESEIAP procura realizar un acto de justicia epistémica. Esta acción desarma las fronteras del mercado editorial y educativo tradicional, devolviendo el pensamiento crítico a la polis para que esté disponible para cualquiera que decida aproximarse a lo jurídico en clave sensible y de alteridad.
Asimismo, la propuesta formativa del espacio se asienta en la deconstrucción pedagógica, transitando desde el concepto hacia la iniciativa transformadora. La pedagogía waratiana es una pedagogía del deseo y de la rebeldía que sostiene que la educación tradicional se acerca más al adiestramiento que a la emancipación, proponiendo en su lugar una enseñanza que vincule la razón con la pasión.
El itinerario de ESEIAP replica ese puente entre teoría y praxis al ofrecer formaciones virtuales
que evitan tratar al autor como un fetiche o un mero recuerdo. Mientras que el “Curso de Introducción al Pensamiento de Warat”, aborda los aspectos conceptuales, el “Laboratorio de
Iniciativas Waratianas”, funciona en el campus virtual como un entorno de experimentación, juego y co-creación. Allí se incentiva a los participantes a diseñar dispositivos de acción donde
el acceso a los derechos pase por la escucha, las micro-transformaciones afectivas o la carnavalización, aportando de este modo hacia la materialización de abordajes alternativos en la gestión
pública y en los proyectos territoriales a escala local.
Esta perspectiva se complementa con una visión de la educación popular y la inclusión sin etiquetas. Para Warat, América Latina requería una cartografía propia de sus deseos y de sus dolores, un pensamiento callejero alejado del positivismo eurocéntrico.
En sintonía con su concepción de la alteridad, que implicaba alojar al sujeto antes de cualquier diagnóstico restrictivo, ESEIAP ofrece cursos gratuitos sobre asuntos públicos sin distinción de formación previa y dirigidos a participantes de todo el continente. Al derribar el requisito de la titulación académica se desmantela la lógica meritocrática excluyente, reconociendo en cada profesional, militante social o ciudadano a un sujeto con capacidad de aportar a la construcción de ciudadanía real. Tejer estas redes afectivas e intelectuales a lo largo de la región es apostar firmemente por la emancipación latinoamericana.
Finalmente, el espacio reivindica la pasión y la autonomía frente a la burocracia instituyente. Warat habitó las instituciones desde la periferia y la subversión de sus formas rígidas, creyendo en la fuerza de los vínculos comunitarios por encima de los casilleros burocráticos del poder. El hecho de que la estructura de ESEIAP no posea una forma jurídica rígida, sino que se sostenga de manera independiente y sin fines de lucro, constituye otro rasgo genuinamente waratiano.
Al mantenerse al margen de gobiernos, universidades tradicionales o corporaciones, y al ser solventado exclusivamente a través del esfuerzo mancomunado de Gustavo Di Paolo y Leopoldo Fidyka, el espacio preserva su autonomía ética. Es la demostración práctica de que no se necesitan los sellos de la burocracia ni los financiamientos condicionados para generar un impacto transformador en la comunidad sin perder el rigor profesional.
Por todo esto, ESEIAP asume el desafío de comulgar con los ejes del afecto, la alteridad y la deconstrucción, intentando trasladarlos al históricamente rígido campo de los asuntos públicos y la administración estatal. Al combinar el acceso abierto, la horizontalidad de la educación popular y la autogestión apasionada, este espacio no solo difunde el pensamiento de Luis Alberto Warat, sino que procura volverlo una realidad palpable.
