Estación 6: Señales de futuro (y presente)
Por Leopoldo Fidyka
En esta última unidad de curso exploramos el pensamiento de Luis Alberto Warat y sus señales para el presente y futuro, centrándose en su permanente
invitación a replantear el derecho y a imaginar una sociedad más afectiva, poética y entramada. Para ello, nos adentraremos en su visión del mundo a través de cuatro ejes fundamentales: la
necesidad de reencantar nuestra existencia, el análisis crítico de la globalización neoliberal, una concepción renovada de los derechos humanos y las claves prospectivas que proyectan sus ideas.
Sus propuestas abren caminos críticos y esperanzadores para recomponer vínculos y construir futuro desde la transformación sensible y la empatía.
1. Reencantar el mundo
Para Warat, el reencantamiento del mundo es una propuesta política y pedagógica radical que surge como respuesta a la frialdad técnica y la lógica del mercado que vacía de sentido la vida humana. Su planteamiento propone recuperar la magia en los espacios cotidianos, desafiando la dictadura de lo útil para poner en el centro la belleza, el amor y la libertad. En este enfoque, el derecho deja de ser una norma aislada para convertirse en una práctica social y semiótica intrínsecamente ligada a la vida, denunciando que separar lo jurídico de la política es una ficción que solo sirve para encubrir asimetrías de poder.
2. Sobre la globalización, el neoliberalismo y la violencia
Warat analiza la globalización como un fenómeno que produce una homogeneización de las identidades y fragmenta el tejido social bajo un sentido común que disimula el terror. El neoliberalismo,
según su visión, mercantiliza la existencia y transforma al sujeto de derecho en un sujeto de crédito, generando vidas excluidas y vulnerables. “Como todo proyecto de guerra y dominación la
globalización viene acompañada de un modelo general de pensamiento, un sentido común organizador de fantasías que disimulan el terror”, (Warat, 2010).
Ante este derecho tecnocrático que invisibiliza al otro, el autor propone una resistencia cultural basada en la ecopolítica del deseo. Esta postura busca subvertir la historia
mediante la cooperación social de los olvidados, anteponiendo el cuidado y la alteridad a la biopolítica autoritaria que regula los cuerpos para el mercado.
3. Sobre los Derechos Humanos
La propuesta de Warat rompe con la visión tradicional de los derechos humanos, a los que considera limitados por un sesgo etnocéntrico y abstracto que borra la complejidad de las
personas. En su lugar, postula los derechos de la alteridad como una cartografía de espacios dialógicos que facilitan la construcción de biografías singulares. Estos derechos no buscan asimilar
al otro, sino reconocerlo en su diferencia radical a través de la escucha y el respeto genuino.
Considera que los derechos de la Alteridad, serían “devenires permanentes que producen lo nuevo con el otro. Semillas de un sentido común, en comunidad. Sentidos compartidos, puestos para el acuerdo”. Serían derechos humanos concebidos como cartografía de la alteridad, dejando de ser fundamentales, para pasar a ser dialógicos cotidianos y despreocupados de su universalización. Son derechos que “más allá del normativismo facilitan la construcción de las biografías singulares y colectivas”, (Warat, 2010).
En tal sentido comparte un esbozo provisorio de los Derechos de la Alteridad, los cuales serían:
- a) Derecho a no estar solo
- b) Derecho al amor
- c) Derecho a la autonomía y al encuentro con la propia sensibilidad
- d) Derecho a la autoestima
- e) Derecho a no ser manipulado
- f) Derecho a no ser discriminado ni excluido
- g) Derecho a ser escuchado
- h) Derecho a no quedar sumiso.
- i) Derecho de transitar al margen de los lugares comunes, los estereotipos y los modelos.
- j) Derecho a escapar del sedentarismo como ideología y a recuperar la pulsión de errancia.
- i) Derecho a la propia velocidad; a la lentitud.
4. Señales del futuro
Las señales para el porvenir se encuentran en la transición hacia una ecopolítica del deseo y el cuidado, donde el amor se convierte en la herramienta fundamental para combatir el
vacío existencial. La autonomía se alcanza mediante la cartografía, trazando líneas de fuga que permitan escapar de los modelos establecidos para inventar mundos nuevos. Para Warat, la verdadera
revolución futura consiste en permitir que lo poético y lo sensible ingresen en el cuerpo de los operadores jurídicos y en los vínculos sociales, transformando la pedagogía de la verdad en una
pedagogía del cuidado que subvierta la historia desde la solidaridad.
A modo de cierre, compartimos fragmentos del pensamiento de Warat tomadas de diferentes obras, que operan como claves de su legado intelectual:
“Ocultando los efectos del deseo sobre el saber, obtenemos un conocimiento desmotivado e inocuo, que no sirve para movilizar al hombre en la búsqueda de un actuar transformador -emancipatorio- de la sociedad”[1].
“Sueño con un surrealismo de ojos calmos. Los huracanes no disuelven las castraciones; los huracanes sólo incitan a buscar un refugio lejos de ellos. Reivindico, por lo tanto, el escándalo de la dulzura, una tormenta delicada y suave, una tormenta comprometida con Eros”[2].
“Hacer filosofía para mí, es ejercer una capacidad de amor. Filosofar es aprender a querer. Filósofo es el que sabe querer, no el que se contenta con el espectáculo del mundo”[3]
“Hoy la expectativa social se encuentra a la deriva. La exclusión social también está mundializada -a nivel internacional y dentro de cada país-. Todos envueltos en vez de ser desarrollados. ¿Cuál es la esperanza? Mi respuesta es: una apuesta por la eco-política del deseo, que es una política de la alteridad.”[4]
[1] Warat L.A. “A Ciência Jurídica e seus Dois Maridos”, (1985).
[2] Warat L.A. “Manifestos para uma Ecologia do Desejo” (1990).
[3] Warat L.A. ¿Por Quién Cantas las Sirenas”? (1996).
[4] Warat L.A. “A Rua Grita Dionísio! Direitos Humanos da Alteridade, Surrealismo e Cartografía” (2010).

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