Con una mirada puesta en la necesidad de humanizar las prácticas sociales, jurídicas y educativas, se llevó a cabo la jornada de cierre del curso
virtual latinoamericano dedicado a introducir el pensamiento de Luis Alberto Warat.
El ciclo, desarrollado bajo el eje conceptual de derecho, sensibilidad, cartografías y sentidos, tuvo lugar en la plataforma virtual de ESEIAP durante los meses de abril y mayo del corriente año.
Esta iniciativa, que se consolidó como un espacio de formación independiente y de acceso completamente gratuito, concluyó con un emotivo encuentro sincrónico que se transformó en un territorio de
intercambio horizontal, calidez institucional y profundo debate crítico.
A lo largo de sus módulos, el programa persiguió el ambicioso objetivo de ofrecer una aproximación inicial a la obra del célebre jurista y pedagogo argentino-brasileño, estimulando una reflexión transformadora capaz de sacudir las estructuras tradicionales del derecho, la educación y la cultura. Con un fuerte énfasis en la dimensión ética, la creatividad y el compromiso social, los contenidos se orientaron a explorar la noción waratiana de la pedagogía del deseo, erigiéndose como una herramienta analítica fundamental para repensar la ciudadanía y promover un diálogo interdisciplinario urgente en la región.
El encuentro final a través de la plataforma Zoom se focalizó precisamente en desentrañar las señales que este legado proyecta sobre el presente y el futuro de la democracia, la educación y el habitar urbano. La cita de clausura adquirió una notable estatura académica gracias a las intervenciones de tres invitados especiales provenientes de Brasil, cuyos aportes ampliaron las fronteras del curso y demostraron la vigencia transdisciplinar de estas ideas.
El profesor Wilson Levy aportó una perspectiva innovadora al vincular la arquitectura institucional con la subjetividad, proponiendo la urgencia de planificar ciudades en clave sensible, donde el urbanismo deje de ser una fría ecuación técnica para convertirse en un territorio de amparo y encuentro ciudadano.
Por su parte, la profesora Dilsa Mondardo, una de las mayores especialistas en la obra del autor y biógrafa de sus rebeldías pedagógicas, ofreció una lectura conmovedora sobre la mediación cotidiana, recordándonos que el derecho sensible no se decreta, sino que se ejerce en el cuidado diario de los vínculos humanos.
A continuación, el profesor Paulo Ferrareze Filho cruzó los puentes entre el psicoanálisis y lo jurídico, desmenuzando cómo el deseo, las pulsiones y el inconsciente operan en las estructuras legales, desafiando la pretendida racionalidad del derecho positivo.
En perfecta sintonía con estas ponencias, la intervención de los coordinadores del encuentro de ESEIAP resultó clave para hilvanar los conceptos y aterrizarlos en la actual coyuntura regional. Gustavo Di Paolo describió la mirada crítica de Warat frente a la globalización y el avance del neoliberalismo, advirtiendo sobre los riesgos de la mercantilización de la vida y la deshumanización de los lazos sociales. A su turno, Leopoldo Fidyka planteó la propuesta waratiana de los derechos humanos de la alteridad, una categoría fundamental para descentrar el individualismo moderno que se encuentra sólidamente fundada en el respeto a la diferencia radical y el encuentro ético.
Como cierre del encuentro, ambos docentes sintetizaron un corpus de veinticinco ideas centrales del maestro, presentadas como hojas de ruta abiertas para futuras investigaciones, abordajes profesionales y proyectos comunitarios.
Cabe destacar que el trayecto formativo se distinguió por una activa y comprometida participación de los cursantes de diversos puntos de América Latina, quienes intervinieron activamente desde sus propias subjetividades aportando valiosas reflexiones y debates en los foros de la plataforma. Esta predisposición constante y la sensibilidad compartida permitieron democratizar el conocimiento y horizontalizar el aula virtual, convirtiéndola en un auténtico territorio de resistencia creativa frente a la burocracia del saber.
Al concluir la jornada, quedó flotando en el ambiente aquella máxima de Warat que rigió todo el ciclo: la certeza de que ya no basta con explicar el mundo, si ese conocimiento no mejora nuestras condiciones materiales y afectivas de existencia, nos vuelve más creativos y nos aproxima, desde una solidaridad innegociable, a los otros.
Con la alegría de la tarea compartida, hacemos llegar nuestro más cordial agradecimiento a cada uno de los participantes e invitados especiales que hicieron posible este ciclo.
